TITADINE + MELMAK + PIKETA + BERUNA+MARESTI

Xurrut (Gorliz) 30/01/2016 5€


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Se presentaba una nueva edición del Grindetxe Fest, festi que monta la gente del sello Grindetxe a modo de fiesta para el propio sello lógicamente. En esta ocasión discurriría en la mítica y mágica sala Xurrut de Gorliz por lo que allí nos fuimos el ultimo sábado del mes de enero para degustar los salvajes platos que dicho festival nos iba a ofrecer.


La velada la abrió Maresti en solitario se acompañó de un micrófono, un plato y artilugios electrónicos para crear una atmósfera ruidosa y oscura a la que pronto se añadirían el trío Beruna para hacer así el concierto de Beruna + Maresti. Con un volumen atronador esta mezcla vino a ser como unos Beruna de por si ya son atormentados, oscuros  pues un poco mas pasados de rosca si cabe, así que nos dejamos engatusar por la oscuridad, la tortuosidad, y la agonía de su música a un sonido altamente elevado que no hacia sino incrementar estas características de su particular sonido y que nos hicieron meternos en su bola por lo que salimos altamente satisfechos de su bolo.


Después les toco el turno a Piketa y tocan tan poco, mas con lo pillado de tiempo que iba todo que no pudieron ni tocar dos temas mas que les hubiera gustado, y nos entretuvimos fuera que apenas pude verles una canción, y ya van dos veces seguidas... así que el siguiente grupo que vimos fueron el dúo de Sopelana Melmak con una corta ración de su sonido saturado en base al Sludge y con claras influencias también del rollo Hardcore Oscuro de la escudería Deathwish. La verdad es que con el tiempo tan ajustado el concierto quedo un tanto deslucido por una rotura de cuerda, pero bueno supieron meter ruido a base de bien.


Para finalizar desde Lekeitio y con mas de 10 años ya como trayectoria, aunque yo era la primera vez que les veía, aparecieron Titadine, con el batería de Beruna aquí haciéndose cargo del bajo. El cuarteto demostraron claramente lo que son, una banda de Grindcore y punto, nada de concesiones, rápido, directo a la yugular, y macarra si muy macarra. Así que se dedicaron a darnos bofetadas en la cara a cada tema que tocaban, cualquiera no espabila con semejantes puñetazos y no soy un especial fan del Grindcore, pero fue una manera muy divertida de acabar la noche.

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